La primera vez que vi una computadora, fue en "Los Superamigos". No es que fuese un superhéroe (al menos, a diferencia de otros, no me los creía tanto). Pero en la vieja serie de dibujitos animados que pasaban en la tele, los superamigos de DC se juntaban en "La Liga de la Justicia", una especie de sindicato de superhéroes que luchaban contra los malos. Estaban todos, Superman, Batman y Robin, Acuamán, la mujer maravilla. A veces hasta aparecían los 4 fantásticos, o el Hombre Araña. La cuestión que en el edificio que era la base de operaciones, tenían un mainframe. Una computadora con lucecitas, con cinta magnética, un ropero gigante que no tenía pantalla, a lo sumo sacaba un papel impreso por una impresora lenta. Batman la manejaba: usaba un micrófono tipo controlador aéreo, y el enmascarado le decía algo como: "computadora, quién es el culpable de los robos al museo de diamantes?", y el mainframe, tradaba un rato, y con un parlante cuadrado, y mientras se movían los carretes de cinta, escup ía un impreso: "El culpable son los malos de Lex Luthor, la base está al lado del arroyo"... y Superman decía: Bueno, yo voy volando, la Mujer Maravilla va en el avión invisible y lo lleva a Batman". El forro de Acuamán iba nadando o lo llevaba un delfín o un caballo marino, y llegaba por el arroyo (convenientemente daba a la parte de atrás de la base de los malos). La cuestión es que eso era una computadora para mí. Un día me traen esta Commodore 64, que era "una computadora real". Era un teclado ancho, de plástico duro, de colón gris amarronado. Se conectaba a un ladrillo pesadísimo de color blanco - la fuente de poder - y con un cable de antena con dos terminales, la enganchaba al televisor. La encendías, se prendía un foquito colorado, y en la pantalla mostraba un mensaje ininteligible: **** Commodore 64 BASIC V2 **** 64K RAM SYSTEM 38911 BASIC BYTES FREE READY. Y un cuadradito hijo de puta, que parpadeaba. El primer "juego", era entonces presionar Esta es la historia de un hombre de Hull que aprendió a moldear el sonido, un hombre que luego creó la música para juegos clásicos de Commodore 64 como Commando, Monty on the Run, International Karate, Sanxion, Thing on a Spring y Skate or Die!, demostrando todo lo que se podía hacer con un ordenador doméstico y la habilidad necesaria. Este hombre era Rob Hubbard, y su trayectoria comenzó con la música, no con los ordenadores. A los siete años, se interesó por la música y tocó en bandas escolares. Esos primeros años le ayudaron a aprender ritmo, compás y melodía, lo que más tarde moldeó su carrera. Con la edad, su interés se intensificó. Estudió música y escuchó a muchos compositores diferentes, con el deseo de comprender cómo funcionaba la música y por qué algunos sonidos se quedaban grabados en la memoria. Aprendió paso a paso y construyó una base sólida. A finales de la década de 1970, trabajaba como músico de estudio profesional. Cuando los ordenadores domésticos se popularizaron a principios de la década de 1980, muchos músicos los ignoraron. Él no. Los vio como algo nuevo que probar. Aprendió BASIC y código máquina de forma autodidacta para poder crear música directamente en una computadora. La máquina por la que se hizo más conocido fue la Commodore 64. A pesar de sus limitaciones, la utilizó para crear música detallada y sobresaliente. Entre 1985 y 1989, compuso o adaptó música para más de setenta y cinco videojuegos, lo que lo convirtió en uno de los compositores más activos de la época. Uno de sus trabajos más impresionantes fue para el juego Knucklebusters, que incluía una pieza musical de diecisiete minutos, una duración excesiva para un juego en aquel entonces. Sus pistas se hicieron muy conocidas entre los jugadores y aún hoy se recuerdan. En 1988, se mudó a Estados Unidos para trabajar en Electronic Arts como su primer empleado especializado en sonido y música. Allí trabajó en el audio de numerosos juegos en diferentes sistemas. Tras dejar Electronic Arts en 2002, regresó a Inglaterra. Posteriormente, parte de la música de sus videojuegos se interpretó en directo, incluyendo versiones orquestales, lo que demostró que su trabajo podía trascender las computadoras. Su historia demuestra lo que puede suceder cuando alguien mantiene la curiosidad, sigue aprendiendo y se aferra a lo que ama. No solo compuso música para videojuegos. Contribuyó a moldear el sonido de los videojuegos para toda una generación.